Los riñones juegan un papel importante en la regulación de la presión arterial. Si se produce un bloqueo en la arteria que alimenta de sangre los riñones, puede ocurrir severa hipertensión o falla renal. Los bloqueos tienden a producir atrofia gradual e indolora del riñón afectado. Es importante detectar este tipo de bloqueo debido a que se puede tratar efectivamente sin cirugía (con angioplastia de balón y stent).
Para efectuar un renograma se utiliza una pequeña cantidad de sustancia radioactiva (MAG-3) que se eliminará posteriormente a través de los riñones. Una imagen de 30 minutos de los riñones (denominada "renograma") ofrecerá información sobre el flujo de sangre en éstos y su funcionamiento. En nuestro laboratorio administramos primero vasotec intravenoso antes de tomar las imágenes para mejorar la sensibilidad de la prueba. Si los resultados son normales, no se hacen pruebas adicionales ya que la posibilidad de bloqueos severos es baja. Si los resultados son anormales, el siguiente paso puede consistir de otro renograma sin vasotec para comparar las dos pruebas.
Si los resultados del renograma final sugieren la existencia de un bloqueo, se efectúa un angiograma. Si se confirma el bloqueo, el tratamiento que se sigue en la mayoría de los pacientes consiste en efectuar una angioplastia con implantación de stent. La tasa de éxito sin complicaciones es superior a 95% y el rebloqueo posterior del stent es relativamente bajo (aproximadamente 15%). Después de implantar un stent en la arteria renal, la condición del paciente se verifica cotidianamente a través de su presión arterial y renogramas con vasotec o ultrasonido después de 2 a 4 semanas, 6 meses y luego anualmente. Como un nuevo bloqueo del stent puede ser silencioso, South Broward Cardiology utiliza sus computadoras para almacenar la información de cada paciente que recibe un stent con el fin de monitorear la situación del stent.