Para efectuar esta prueba, se le inyecta al paciente una pequeña cantidad de una sustancia llamada "cardiolite" (a veces se utiliza "thallium" en su lugar) o "mioview" por vía intravenosa y se utiliza una cámara especial ("cámara gamma") para tomar fotografías del corazón en "reposo" y después de un "esfuerzo". Este medicamento llega al músculo cardíaco del paciente a través de las arterias coronarias. Generalmente esta sustancia radioactiva se distribuye en forma uniforme, pero si existe algún bloqueo en una o más de las arterias coronarias, se observará una "mancha" o "defecto". El tamaño, la cantidad y el nivel de "oscurecimiento" de estas manchas equivaldrá a la cantidad y el nivel de intensidad del padecimiento en las arterias coronarias. De esta forma, estas técnicas nucleares proveen información más precisa y detallada que la de la prueba de esfuerzo regular, y se utiliza frecuentemente para evaluar a un pacientes que siente dolor de pecho, para detectar nuevos bloqueos de la arteria dilatada después de haber sido sometido a una angioplastía, o para determinar la integridad y el funcionamiento de un bypass después de haber sido sometido a un bypass coronario.
Si el paciente no puede hacer ejercicio, se le hace una "prueba química de esfuerzo"
mediante la cual (para evitar que haga ejercicio) se le inyecta un medicamento en forma intravenosa (un vasodilatador, como
adenosine o persantine) para aumentar su flujo sanguíneo al corazón. Se pueden utilizar otros medicamentos intravenosos, como el
dobutamine, que simulan el efecto del ejercicio (incrementando la frecuencia cardíaca e intensificando la fuerza de cada latido). Estas pruebas de esfuerzo se efectúan en pacientes que no pueden hacer ejercicio porque sufren de un severo padecimiento pulmonar, artritis, se les ha amputado una pierna, han sufrido un infarto previo, etc.
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